No soy el personaje de alguna novela
Ayer me di cuenta que mi vida es trivial, menos trivial que la vida de la mayor parte de la gente, pero trivial al fin.
Mi vida no es un sin sentido, claro que tiene sentido, he luchado por darle sentido a lo que hago y creo haber logrado algo, pero no lo suficiente.
Hoy me siento como fuera de cualquier novela. No pretendo –ni siquiera– tener el papel principal de alguna novela, aunque sea quisera ser un secundario. ¿Soy el periodiquero que le ofrece el periódico todos los días al personaje principal?, no; ¿soy el elevadorista?, no; ¿soy el chofer de el único autobus que alguno de los personajes toma como única vez en la novela?, no; ¡ni siquiera eso!, estoy fuera de toda novela, de la que sea.
Si, sé que todos escribimos nuestra propia historia, día a día. Ya sé que soy el “personaje principal de mi propia historia”. ¡Es cierto, sin embargo no es lo que quiero!, una cosa es una historia, el diario de mi vida, mi bitácora; otra muy diferente sería que mi vida fuera una novela, algo interesante, esa amalgama de sucesos que pueden tener a un lector pegado de principio a fin, leyendo cada una de sus letras.
Eso es lo que quiero, ser el personaje de una novela. No importa si soy yo mismo ese único lector, que al leer cada una de las les tras de esa novela, me diga: con una jodida, como quisera poder vivir la vida de este personaje.