La amargura que viene con los años
Debo reconocerlo, no soy tan feliz como cuando niño, adolecente o joven. Ahora soy un adulto y sí, soy un amargado. No, no me creo esas patrañas que vienen escritas en los PowerPoints. Un PowerPoint no me levanta el ánimo. ¡Lo puedo reconocer!, soy un amargado. Pero mi amargura no …