Llevarla al cielo
Hacerle el amor a una mujer, para mí, es llevarla al cielo dos vueltas y de regreso. Mientras yo, disfruto del viaje.
Hacerle el amor a una mujer, para mí, es llevarla al cielo dos vueltas y de regreso. Mientras yo, disfruto del viaje.
Hoy descendí por las escalinatas del infierno, para encontrarme con mi perdición. No, no era fuego lo que estaba por consumirme o tal vez sí. La encontré a ella, la mujer sin nombre, vestida de traje sastre y un cabello meticulosamente recogido, sin un pelo suelto, zapatos negros y lentes …